viernes, noviembre 04, 2005

Blog

Un hombre leyó por casualidad un blog titulado "La dulce plegaria de Dafne". Lo leyó una vez y le gustó. Volvió varios días hasta hacerse costumbe diaria el pinchar el vínculo de la bitácora. Lector incansable de los pensamientos escritos, permaneció anónimo hasta encontrar un deseo inefable de comunicarse con ella. Sentía de alguna forma que interceptaba sus pensamientos antes de que le llegaran a él mismo, cosa extraña. Mandó un correo diciéndole me urge conocerte y muchas tonterías más.
Ella por supuesto, quiso jugar. Ideó ingeniosamente una forma de entretenerse y entretenerlo. Cada tarde y quince minutos antes, posteaba su próximo destino describiendo su vestimenta. Él pensó al principio que era lo bastante mayor para no caer en un juego tan infantil. Pero tres días después quiso ir a buscarla.
Durante una semana se mantuvo pegado a la pantalla, vestido y listo para salir, esperando a que le ordenaran a dónde dirigirse. Maldecía la tardanza del autobús y su lento recorrer, y a cada uno de los pasjeros que ingresaban por atrasar aún mas su persecución. Nunca la encontraba, siempre llegaba una hora después del supuesto arribo de esa extraña a quien leía. La buscaba e incluso la esperaba con la esperanza de que sería ella quien llegaría tarde.
Después, un triste día, ella decidió pulsar el botón que decía "Borrar todo el blog".
Y el pobre tipo nunca la conoció. Nunca supo que ella era demasiado menor para él. Dejó los blogs para siempre.

1 comentario:

Calixto dijo...

No sé si ésto pasó, pero pudo suceder. Con esta entrada parezco oficializar una sensible baja en mis estándares de calidad.
¡que viva la cursilería!... a veces.