viernes, octubre 28, 2005

El Bien vrs el Mal

Un hecho injusto indudablemente lo constituye el robo despiadado a una persona bien intencionada que ningún daño le hace a nadie. Esto es algo que pasa todos los días en cualquier sitio del mundo. Ayer le pasó a una persona muy querida. No hace falta decir que me indigné por lo sucedido.
En la época medieval San Agustín propone y logra convencer a sus contemporáneos de la naturaleza buena del hombre. El hombre es bueno al nacer, pero puede corromperse con el tiempo. Dios es todo bondad, amor y perfección: hizo al hombre y por lo tanto, su naturaleza es buena y el hombre es bueno, dice San Agustín.
Como una contraparte diametralmente opuesta a la escolástica agustiniana, aparece en el s. XIX la figura de Isidore Ducasse, el malvado conde de Lautréamont, que escribe "Los Cantos de Maldoror". A éste vampiro de la noche le repugna absolutamente todo lo que contenga un ápice de bondad, es el mal engendrado y convertido en veneno. Es una representación de la naturaleza humana expuesta por Cioran en "El Aciago Demiurgo". Para éstos dos últimos, el hombre fué creado por un demiurgo incompetente y despreciable. De su obra tan imperfecta surge el ser humano, predestinado a hacer el mal a todo y a todos.
A veces la vida diaria me hace pensar en quién tendrá la razón. En épocas apacibles y felices siento inclinarme a la teoría del bien y del deseo intrínseco y común de crear una sociedad ética. También hay momentos en que veo acciones terribles en el mundo. Actos que me parecen inconcebibles en un ser que utilice aunque sea mínimamente la razón. Entonces concluyo que existen algunas personas inclinadas naturalmente al mal y que sus corazones sólo son capaces de vomitar maldad.
Pero en el fondo sé que somos una amalgama desordenada de sentimientos, creencias e influencias contextuales que hacen del hombre un ser impredecible. Dependiendo de la situación, puede surgir en nosotros el bien o el mal.

2 comentarios:

The Anointing dijo...

Pues si, a todos nos pasa que cuando queremos hacer un bien, terminamos haciendo un mal, y también a muchas personas que nos quieren hacer bien, muchas veces no lo tomamos a mal, pero esa es la naturaleza del hombre, y Dios es la única perfección,

Me gustó tu blog!!

Calixto dijo...

Gracias por tu comentario y por tus amables comentarios de mi blog. Aún así, a la luz del tiempo que ha pasado desde que escribí esto temo decirte que ya me decidí... y me inclino por Lautréamont. Me gusta más su teoría.
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