jueves, febrero 17, 2011

Labiolibélulas


Dos libélulas trémulas, tus labios. Depositadas por un poder antiguo y lejano, empapadas en néctar sagrado; mojadas por el vino traslúcido y espeso.
Tierras fértiles sinuosamente labradas, caprichosamente moldeadas, seductoramente torneadas. Fruto maduro, carnoso, tropical.
Tu libélula inferior sirve de alféizar para tus palabras –bellamente escogidas- y en ella descansan antes de su viaje nocturno hasta el momento preciso, cuando llegan a mi oído de concha marina, donde retumban como olas hasta hacerme desfallecer en ese instante en que muero un poco. Como dos cobras en danza gravitatoria, hipnotizadas e hipnotizantes, me envuelven en la celosía del deseo irrefrenable, se lanzan contra mí, libélulas asesinas -¡oh, dulce muerte! - hasta caer de rodillas, indefenso y feliz de estar indefenso, a merced de la violencia del momento –lo sé, también tu caes- volando juntos, tus libélulas y yo, hasta el dulce infierno del deseo.

jueves, octubre 28, 2010


Sonidos. El llanto de un niño caminando por la calle, la escoba arrastrándose con premura en pasos cortitos, el motor tercermundista de un camión agotado que hace vibrar los cristales de las ventanas, una sirena distante. Toda la vida ha sido igual.
A veces estoy sentado en mi casa, me percato de las voces del mundo allá afuera y me pregunto que hago acá mientras todo pasa afuera. Pero después salgo y me doy cuenta que mi deseo último y soberano es poder regresar vivo y entero para pelearme con mi gata y, con suerte, meterme a la cama contigo y sobarte la panza.

miércoles, marzo 31, 2010

Dos tweets, un post de blog


Primer tweet:
Ayer una mujer en el Café Leon se sentó a la par nuestra. Una habitué. No pidió la carta, saludó a la mesera. Parecía triste, parecía cansada.

Segundo tweet:
Solo intercambiamos una sonrisa. Cuando terminé mi café salimos. Ella se quedó allí, con la mitad de su café y con su vida triste.

sábado, marzo 20, 2010

La luna en tus ojos


La luna en tus ojos
descansando sobre mí
y arañas diminutas
en las puntas de tus dedos

Me gusta el viento que pasa arremolinandose entre nosotros cuando estamos juntos y la mano que inadvertidamente pasa rozandome en su camino hacia el abrazo.

Cangrejos en mi labios
avanzando en pellizcos por tu espalda
y el amanecer
de mi respiración en tu cuello

Ilustración: Osvaldo Chiavazza
http://osvaldochiavazza.blogspot.com

lunes, marzo 15, 2010

Boni y Damaris


Comencemos ésta historia diciendo que Bonet es aún un buen tipo, uno de ésos seres que aún cuando la vida les pasa encima conservan un extraño brillo de luz dulce en sus ojos. Le decíamos Boni en el colegio. Siempre tuvo mucha plata, nosotros le envidiabamos casi todo lo que compraba o le compraban: desde los zapatos italianos que maltrataba jugando fútbol hasta el carro alemán que le regalaron antes de la graduación. Pero Boni, con su educación y modestia daba lustre a la alta alcurnia que le precedía. Hubiera sido imposible para cualquiera de nosotros adivinar que sorpresas le tenía preparadas el destino al bueno del Boni.

Ingresó a la Universidad, estudió durante algún tiempo, se casó; todo muy normal, simplemente lo que se esperaba de alguien de su posición. Al fallecer su abuelo se le heredó la finca de Amatitlán y algunas buenas propiedades en la ciudad. Sin mucha demora, las propiedades fueron vendidas y la plata se fué a cuentas que generaban intereses suficientes para vivir holgadamente, a la altura de los Bonet Braun. Montó una oficina de inversiones, mas que nada para dar la apariencia de que hacía algo con su vida pues no sabía trabajar, nunca aprendió a hacerlo. Fué precisamente allí en donde su vida tuvo que dar un giro brusco que lo agarró totalmente desprevenido. Y digo tuvo porque hay situaciones en las que es tan difícil actuar como se debe y los instintos nos sobrepasan.

Fué en febrero cuando llegó Damaris a solicitar empleo y casi automáticamente se creó un vínculo entre ellos. Ella era de Chiquimula, su trato dulce fué cautivando a Boni sin que él se percatara. Casi sin notar que era lo que pasaba, se hicieron amantes. De la chispa de la pasión que alguna vez existió con su mujer hacía ya algún tiempo que no quedaba nada, Damaris fué sólo el resultado natural de los acontecimientos en su matrimonio.
Primero se veían a escondidas en hoteles cinco estrellas, de la ciudad o la Antigua. Éstos lugares rápidamente fueron reemplazados por hoteles de menor rango por la gran probabilidad de encontrar a alguien que conociera a Boni en los hoteles de lujo. No obstante ésta segunda opción tampoco fué del total agrado de los amantes por lo deprimente de hospedarse en hoteluchos mediocres. Se decidieron entonces por frecuentar los moteles; sin saberlo cometían un craso error.

No necesitaron más que unas cuantas visitas a ésos lugares para que el ambiente les despertara en tropel una cantidad ininmaginable de parafilias. Los juguetes sexuales y el sadismo eran las prácticas más sanas que mantenían en esos lugares, experimentaban con todo lo que podían. Podríamos hablar mucho de las prácticas que realizaban, pero realmente es irrelevante y mi intención es ser breve.
La espiral perversa seguía bajando y no se detenía. De los moteles pasaron a las pensiones de la zona 1. Les excitaban los lugares sucios y peligrosos, las cortinas rotas, el sonido de las ratas. De alguna forma daban un marco más adecuado a las prácticas que realizaban o a lo que sentían por dentro.

Mientras toda ésto acontecía, la esposa de Boni contrataba a un investigador privado. Si al principio los amantes fueron cautelosos, al final eran despreocupados y evidentes. Camila le contó todo lo que sucedía a su suegra un miércoles de octubre y la llevó a la pensión Florencia. Ingresaron custodiadas por sus guardaespaldas, y fueron ellos quienes tumbaron la puerta para encontrar a Boni en una pila de excrementos, con un perro de la calle, con Damaris y una prostituta sexagenaria en una escena dantesca y terrible.

La familia lo desterró, le quitaron todo, no le dejaron un céntimo y Boni sin saber trabajar. Tal vez lo han visto alguna vez, camina por las calles de la zona cuatro con una valija en donde guarda todas sus pertenencias. El sol y las cicatrices ya borraron las facciones finas que alguna vez le identificaban como un Bonet Braun. Creo que el brillo dulce de sus ojos es lo único que sobrevivió como un recuerdo de ésa otra vida que tuvo y que ahora le ha de parecer tan lejana.



lunes, marzo 01, 2010

La visita


Profundo en las entrañas de la esfera
se engendran los sueños que atormentan
Viajan desde las tormentas del mar de fuego
en adamantinos y crueles oleajes

En las extrañas tierras de los páramos nublosos
nadie es amo, nadie controla
la voluntad se vaporiza,
y el entendimiento se esconde

Despertar de un mal sueño, amigos míos
es retomar las propias velas,
digerir las palabras oscuras
después de conversar con tus demonios

Pero llega el día aciago y del éter gris
en que los señores de los sueños te visitan
con sus capas negras y velos pozoñosos
en tu peor momento de debilidad

¡No dejeis de remar!
Tan sólo escuchen,
mis palabras son sólo un lamento
no son presagios ni premoniciones

Cuando la visita termina y la bruma se dispersa
no hay amanecer ni despertar
la luz del sol no abriga ni calienta
la soledad y el vacío son tu única compañía

Compañeros, pronto llegaremos a puerto
permaneced atentos y vigilantes
no hay señales que lo anticipen
pero algún día también os pueden visitar

domingo, febrero 28, 2010

A la más grande de las constelaciones


Yo estaba en la mierda y vos me levantaste, yo eso no lo olvido. Vos sabés que me persigue mi pasado; a veces me alcanza y actúo en consecuencia, asi como ayer. Quisiera borrar muchas cosas, no sé, modificarlas aunque sea, pero no puedo hacerlo.
Sólo quiero recordarte la escultura de Cánova que vimos en el Louvre. La vimos en distintos momentos, lo sé, pero en la blancura de ése mármol está escrita nuestra historia. No levantes el vuelo para alejarte de mí, libélula de los arroyos. Yo siempre voy a encender pequeñas luces para tí en la noche azul y jugaré a escribirte poemas con el dedo alrededor de tu ombligo. Lo que hemos construido no merece éste final, nuestra historia no merece tener ningún final que no sea glorioso.
Hoy solo quiero que vengas a mi lecho y que durmamos juntos.

sábado, febrero 27, 2010

Pequeña caracterización de lo que le acontece a la pareja 556 desde el año de Ignacio Moyano (1816) según Morpy


- Es que detrás de toda esa fachada que proyectás para agradarle a la gente, todo bueno, todo sociable, hay un muro entero de paneles beige llenos de porquería. Todos tus defectos, todas tus debilidades, todo eso que la gente no aprobaría, todo éso solo yo lo conozco, solo yo lo se, solo a mi me lo enseñás y solo yo lo tengo que aguantar. Pero ya estoy harta ¿me oíste? Deberías de ser más honesto y explicar que...

- Vos solo ves esa parte, eso es lo que pasa. No decís que detrás de todo eso malo que ves yo soy bueno en el fondo. Vos solo ves lo que no te gusta y por eso me odiás y ya no querés más refacciones de té de menta con leche. Vos ya no querés nada de mí y te concentrás en esas cosas para justificarte y poder olvidarme de una vez sin ningún cargo de conciencia. No querés hacer un esfuerzo, todo lo querés gratis.
¿Pero sabés que? Toda esa mierda que ves a mí no me importa, esa costra de los paneles de hecho la cargo con orgullo porque son las cicatrices de cuando la vida conmigo ha sido dura, de los momentos en que me ha tratado mal.

- (sonrisa burlona) A vos no te ha tratado mal la vida. Decíme ¿a vos cuándo te ha tratado mal? Todo lo has tenido bien, nada te ha costado.

- Vos crees que no me ha tratado mal porque no has vivido lo que yo.

- No te ha tratado mal la vida a vos.

- Mejor no... ¿podemos dejar ésta prueba hasta acá? No vamos a llegar a ningún lugar, ella ya se puso "así". Ésto es lo que pasa básicamente todo el tiempo.

- Come mierda.

*** FIN DE LA GRABACIÓN ***

domingo, febrero 21, 2010

... en los ojos tenía escondidas dos cabezas de pescados verdes




Y bueno, ayer fui otra vez al teatro. Esta vez al Bellas Artes a ver ... en los ojos tenía escondidas dos cabezas de pescados verdes, del director salvadoreño Fernando Umaña. Aunque hay mucho para comentar voy a tratar de ser tan breve como me sea posible.

Desde el momento de llegada se intuye una obra íntima, muy íntima. Tan íntima que las pocas sillas destinadas al público se encuentran dispuestas sobre el escenario rodeándolo. Y allí un comedor y una cocina; el decorado, a cargo del artista Moisés Barrios, es una obra de arte que queda atrapada dentro de otra (la obra de teatro). Lo más evidente quizás sea el techo en forma de cruz. Hay que mencionar algo que tal vez sea normal en otras partes, pero acá no. Toda la utilería funciona o aparenta hacerlo, desde el lavaplatos hasta el horno. Es solo un detalle de los muchos de la obra, pero le agrega un realismo verdaderamente fantástico.

Hace unos años visitaba pueblos del altiplano; las pinturas y murales de las iglesias de Nebaj o Rabinal me hicieron pensar en como se recuperarían después de las masacres en los pueblos pequeños, en lugares donde todos se conocen. Recuerdo ir caminando, observando la cara de todos los que pasaban a mi lado, pensando que alguno de ellos pudo haberse transformado en asesino durante el conflicto armado y después volver a ser, así sin despeinarse, simplemente en otro poblador mas. ¿Y que pensarían los sobrevivientes o familiares de las víctimas cuando lo veían caminar? ¿Cómo manejaban los sentimientos de justicia o venganza? Todo eso pensaba y seguramente en alguna parte, todo eso pasaba.

Después de la guerra quedaron muchas cosas por contar y por hablar. Obras como ésta o "Las mujeres de Troya" son necesarias para una sociedad que no habla y que calla, para que hable por nosotros. Lastimosamente, los que vamos a verlas casi siempre somos los que no vivimos lo mas duro de esos años. Pero de la obra casi no estoy diciendo nada y ésto se va alargando, así que volvamos a ...en los ojos...

Como decía, la obra se desarrolla en el interior de una casa que puede ser la de cualquier familia que tenga un desaparecido. Los sentimientos hacia la ausencia forzada provocan tantas actitudes como personajes. El olvido, el pretender que nada pasó, el deseo de justicia. Todos los actores se merecen una ovación inmensa por la entrega y el carácter que le imprimen a su papel. Especialmente Magdalena Morales, que interpreta a la madre de Estela, su hija desaparecida. Me imagino que ésta será una obra difícil de presenciar cuando en la propia familia se tiene que lidiar con una situación similar. Pero supongo que así se consigue superar traumas tan grandes como los que deja la guerra. Y para los que no la vivimos en su máxima crueldad, para humanizarnos más y solidarizarnos con los que si lo hicieron.

Teatro Bellas Artes 15 Calle y Avenida Elena zona 1. Viernes y sábados (19 hrs.) y domingos (17 hrs.) de febrero.

Foto: Mural de la iglesia de Rabinal.







martes, febrero 09, 2010

Apollonie


De aquellos días me recuerdo poco. Fueron dos meses en Xela y me recuerdo borracho la mayor parte del tiempo, metido en problemas el resto. Ese día amanecí enjutado y tiritando por el frío, de goma y sin memoria alguna del día anterior. Permanecí unos minutos acostado, solo acostado, con los ojos entreabiertos, buscando reunir las fuerzas necesarias para levantarme. Tenía los puños cerrados, muy cerrados, los apretaba como si deseara que el calor de mi cuerpo no se disipara por las manos.
Abrí los puños lentamente. Poco a poco pude ver que una de mis manos contenía algo, algo color carmesí, ligoso. Abrí los ojos tanto como pude, peleando contra ese sol que se mostraba particularmente violento ese día. Era una muela. Me asusté. Rápidamente la metí en mi boca, buscando el lugar en el que iba, pero no era mía. Deslicé mi dedo índice aún ensangrentado sobre la superficie de mis dientes y no encontré un solo espacio vacío. Era 9 de febrero, día de Santa Apolonia.
La muela la guardé en una cajita de madera, la conservo como una reliquia. Cuando tengo dolor de muelas le rezo a Santa Apolonia frente a la muelita y el dolor se va.

domingo, febrero 07, 2010

Las mujeres de Troya


Hay un momento mágico en el arte, un instante en que la obra termina por enterrarse radicalmente en el espectador y permanece en él por siempre. Hoy escribo éstas líneas con las heridas, frescas aún, que me dejaron las "Mujeres de Troya".
No podemos negar que somos una especie bélica, solo necesitamos hojear un libro de historia para darnos cuenta que ésta se encuentra plagada de guerras y muerte. Aprendemos muchos nombres desde pequeños: el de las guerras, de los generales, de los héroes, pero al hacerlo pocas veces pensamos en las millones de tragedias ligadas a éstos eventos, sobre todo si son guerras lejanas en el tiempo y en la geografía.

Ésta obra magnífica, Las Mujeres de Troya, nos pone en contacto con las víctimas por excelencia de cualquier conflicto bélico: las mujeres. Tomadas como botín de guerra y expuestas a los más terribles vejámenes, son ellas quienes terminan pagando un altísimo precio por las guerras de los hombres. Los diálogos están inspirados en los textos de Eurípides, Esquilo y Homero. Sobre todo de Homero.

Los griegos han ganado la guerra, Troya ha caído, los hombres troyanos yacen muertos y el ejército victorioso reclama su recompensa. Ahora el destino de las mujeres está ligado, irremediablemente, al de sus captores. De entre todas las tragedias que suceden la trama se enfoca en la de la reina Hécuba, convertida en digna representante del infortunio de las mujeres troyanas. Muertos sus hijos varones, ahora es testigo de la suerte que a sus hijas destinan los vencedores. En una espiral descendente, la tristeza y la agonía se vuelven cada vez más insoportables. Hécuba también es representante de otro grupo de mujeres aún más extenso y vasto: el de todas las mujeres afectadas por los conflictos en cualquier época de la historia.

Con una ambientación y vestuario que no coinciden con el momento histórico de la Ilíada sino al de la segunda guerra mundial o de Serbia durante la guerra de los Balcanes, la obra nos transmite la inevitabilidad de estas tragedias en cualquier guerra y en cualquier época.
Sobresalen las actuaciones de Mónica Sánchez como Helena, Nelly Castillo en el papel de Casandra y de Marisabel González como la consejera de la dinastía real. En lo particular, fue la gran actuación de Mónica Sánchez la que terminó por meterme en la historia y entrar en ése trance exquisito en el que uno olvida el mundo exterior y permanece expectante al desenlace de la historia.
Todo dirigido magistralmente por René Estuardo Galdámez. Su juventud y la alta calidad de sus obras apuntan a que será uno de los principales referentes del teatro nacional de su generación. Y un detalle mas, la música está a cargo de Paulo Alvarado. Su sola mención es sinónimo de calidad y originalidad.

En el teatro de cámara del centro Cultural Miguel Ángel Asturias viernes, sábado y domingo hasta el 14 de febrero.

Foto: Prensa Libre

viernes, febrero 05, 2010

Compenetración



¿Quien soy?

Soy una idea incompleta
Soy deseo latente
Soy una fatua grafía
Soy el recuerdo que vuelve
Soy esa arma aguda
Soy el consejo que asciende
Soy un título vano
Soy el rostro de la muerte
Soy el sonido de la lluvia
Soy el espacio ausente

Soy un momento caótico que no se repite
Soy un sueño de acero oxidado

Sin embargo, cuando no estoy a tu lado
y me llevas a tu mente
En ese momento yo soy vos

jueves, enero 07, 2010

دلتنگی برای میهن


En los días cercanos a la Navidad ocurrió un suicidio cerca de la tienda donde acostumbro comprar mis cigarrillos, en la casa vieja que alguna vez estuvo pintaba de crema. Ése día vi al MP entrar y salir toda la mañana. Los pobres señores que le alquilaban el cuarto al suicida estuvieron todo el tiempo allí, parados en el umbral de la puerta, con cara de consternados. Junto al cuerpo encontraron ésta nota:

Ofelia:
¿Te recuerdas lo que me preguntaste el día de los barriletes? No te contesté ése día, pero la respuesta es no; la nostalgia si.

Nunca pude soportar la nostalgia mi amor, y tú lo sabes bien. Sé que te enfurecía y más de una vez me llamaste "poco hombre" por éso. Nunca me importaron demasiado tus palabras cuando eras malvada. Siempre me importó más la nostalgia.
Ahora que ya no podrás llamarme al teléfono ni buscarme, también la sentirás, estoy seguro; aunque también sé que vas a sentir mucha rabia.
Es difícil vivir con una tristeza metida en el cuerpo todo el tiempo, como la arena de un desierto que no puedes sacar nunca más. Mis amigos que se fueron, mis abuelos, mi tío. Sus recuerdos constantes me ponían triste todos los días y muchas veces lloré. Tendría que haber superado ésas pérdidas, pero creo que nunca tuve la voluntad de hacerlo y éso hizo más difícil todo.
Incluso estar contigo, riendonos como persas o simplemente tumbados en mi cama, yo viéndote y tú viendo la tele, me daba nostalgia. Yo la llamo nostalgia futura porque me ponía a pensar que algún día uno de nosotros, tal vez ya viejo, iba a recordar ésos momentos y una tristeza universal lo derrumbaría todo por dentro.
Ver a mis viejos madurar canas, envejecer sus cuerpos y empequeñecerse me enfurecía con el tiempo (siempre una inclemente maldición). Prefiero recordarlos fuertes y sanos, como cuando veía a mi padre grande como un oso.
Pero ¿sabes que me daba nostalgia en especial? Los zapatos de la gente. Siempre que miraba tus zapatos de trabita, gastados y un poco sucios te quería un poco más. Pensaba en la niña que alguna vez fuiste y nunca conocí. En la mujer que sos ahora y tus problemas y tu incapacidad de comprar los zapatos que querías y la mía de comprartelos. Y cuando un niño en la calle me pedía limosna, si le miraba los zapatos era incapaz de no darle lo que tuviera.
No sé Ofelia, creo que nunca supe afrontar las pérdidas. Y en éste mundo yo perdí mas que lo que gané o no supe ganar por no saber perder. Y perder gente y sonrisas y alegrías y después recordarlas es lo más duro para mí.
Por éso mismo tampoco supe despedirme, así que lo único que me queda es decirte Bon Voyage.

Mateo

Ofelia nunca llegó, lo sé porque pude leer ésa carta. Me gusta imaginarme que alguna vez le preguntó a Mateo si creía que podía morir de amor. Ésta navidad la pasé un poco melancólico.











martes, diciembre 01, 2009

Muerte por amor al arte



Me contaron que hace poco pasó un incidente terrible en un Centro Cultural durante una exposición. El evento, financiado por un país europeo que apoya mucho al arte, albergó una exposición colectiva de varios de los artistas conceptuales mas reconocidos, pero comenzó mal desde el principio.

Una jóven artista ablacionó sus órganos genitales y su performance consistía en yacer desnuda boca abajo sobre una plancha de plexiglas colocada al fondo de una epecie de ataúd. El público accedía a la obra acostadose en una urna similar colocada debajo de la artista, viendo a través del acrílico. La noche de la inaugración, poco después de ponerse en posición tuvo un ataque de histeria al ver que debajo una pareja de novios había decidido ingresar juntos, cogidos de las manos. La artista irrumpió en insultos y gritos y tuvo que ser retirada ella y su instalación también.

El suceso más lamentable ocurrió en otra de las instalaciones, que era tan ingeniosa como aterrorizante. La describo: el público entraba a una habitación recreada con paredes de tablayeso a media altura que se encontraba casi en oscuridad completa.
Inmediatamente escuchaba varias voces gritando aterrorizados "liberen a Paula" y "díganle que la libere" mientras se escuchaba a una mujer sollozando y gimiendo. Dentro de la habitación se encontraba una figura siniestra con zancos y capa negra que recorría la habitación de un lado a otro, y de una puerta falsa emergía una mujer, igualmente siniestra, que avanzaba lentamente en dirección al público que entraba, generalmente uno por uno o en parejas. Sin excepción todas las personas salían antes de que la mujer llegase a ellos, disgustados por el ambiente, por la decoración que de alguna forma inspiraba asco y pobreza, y por el olor de los pedazos de carne en descomposición ocultos que agregaban a la ambientación (muchos críticos dijeron que éso parecía mas una casa de fantasmas de alguna kermés que una instalación de arte contemporáneo).

Sin embargo hubo un valiente que si lo aguantó todo. He aquí lo que relató a las autoridades, tal como quedó consignado en el parte policial:

"Entré al cuarto y cerré la puerta. El lugar era desagradable; daba asco todo. Oí las voces y los gritos, vi al chavo de los zancos y la mujer que se me acercaba. Mi primer instinto fué de huída. A saber ni por qué pero después de un par de minutos uno sentía que era real, uno sentía que estaba en la casa de alguien. Pero me recordé que estaba en una exposición, que era una situación segura, que representaba (eso me imaginé yo) los secuestros que ocurren en la bocacosta o las relaciones intrafamiliares insanas de algunas familias de escasos recursos".

"La mujer se me acercó hasta ponerse detrás mío, respirándome en el cuello. Allí me dí cuenta que no era una mujer en verdad, era un hombre disfrazado. Le hacían falta un par de dientes y ha de haber sido tan grotesco en la vida real como en el disfraz que tenía puesto. Poco a poco comenzaron a salir de sus escondites los "hijos" de la "señora", pero ya no estaban gritando, actuaban normalmente. Pude ver a Paula dentro del armario, amarrada y amordazada. La "señora" hizo como que me enamoraba, yo decidí seguir el juego pero era una situación ya muy desagradable y hubiera preferido salirme en ése momento. Por clavo no lo hice".

La "señora" dijo hagámos una fiesta, y encendió una radio puesta sobre la mesa, y todos empezaron a bailar, yo con la "señora". Después de un ratito dijo: sirvámonos unos tragos y se dirigió a la parte de la habitación mas alejada de Paula a coger una botella. En ése momento decidí tomar protagonismo en el show y les dije a los demás: ¡ahora! ¡liberen a Paula! Y procedieron a hacerlo".

"La mujer se volteó con rabia en el rostro y sacó una pistola. Alguien gritó "mano, esa pistola es real, tené cuidado" Instintivamente me abalancé sobre "ella" y logré tumbarlo. Quedó boca abajo, con la cabeza entre mis piernas, con la pistola detrás y yo tratando de quitársela con una de mis manos. De repente acercó la cabeza a mi entrepierna y me mordió, sentí que me estaba mordiendo el escroto. Apretaba los dientes horriblemente y los rechinaba. Esa mierda si me dolía hasta el culo. Logré poner mi otra mano en su cuello, en la tráquea, y la apreté con mi pulgar y con el índice. Mientras más apretaba más fuerte me mordía el cabrón. Poco a poco fuí sintiendo que mordía menos y menos fuerte. Sentí que trataba de tragar pero no lo dejé. De repente sentí que se aguadaba y creo que sentí cabal cuando se murió".

La exposición se cerró ése día. A ver que se animan a hacer el otro año.

lunes, noviembre 23, 2009

Posibilidad


Existen tantas formas de abordar la conducción del automóvil como conductores en la vía. Para muchos, quizás los únicos momentos de la vida citadina en que experimentan la absoluta soledad de la existencia. Incapaces de soportar el vacío, los más, recorren ésas otras venas abiertas -las de la City- con la falsa sensación de compañía que brinda la radio.
Cierto o no, ésta era una idea que Marcos creía como cierta, concebida después de quedarse sin radio tras dos robos consecutivos hace tres años. Claro, a Marcos le hubiera encantado que esos momentos de profunda contemplación en la Avenida Elena o la meditación urbana vivida a su paso por Liberación le brindaran pensamientos más profundos y menos confusos.
Ideas como “Mi vida está necesitada de una bomba atómica”, aunque muy originales, lo dejaban más confundido que orgulloso, y vagamente podía intuir a que se refería realmente eso que su subconsciente vomitaba. Una mujer era lo que necesitaba en realidad, eso lo sabía de sobra bien. Encontrar a una mujer que lo necesitara a él fue siempre el problema esencial y permanente.
Los cigarrillos se le habían casi acabado, como de costumbre a la hora más impertinente. Tomó las llaves de la mesita, la cajetilla moribunda, el celular y salió a circular rumbo a la gasolinera. En la ruta siguió sus ejercicios mentales buscando combinaciones de palabras relacionadas ésta vez al estoicismo. “Soportar el embiste de las olas abrirá la caja de Pandora pero los huracanes te premiarán con sabiduría y fortaleza sin igual”. ¿Qué quiso decir realmente con estas palabras? Como siempre quedaba una idea poco clara y un sabor a incertidumbre que lo irritaba.

Al llegar un Peugeot blanco estacionaba, un poco mal, pero estacionaba. Marquitos bajó apresurado. Con la intención de llegar al cajero antes que -lo que fuera que condujera- el auto blanco, apresuró el paso. De reojo vio a la conductora que bajaba, igualmente apurada. Pudo notar las largas piernas y el short bastante short. Una caballerosidad repentina lo invadió y terminó apresurándose a abrir la puerta y esperar a la mademoiselle que venía detrás de él. Muy a pesar de sus instintos iniciales, una vez en la fila volvió a sus cavilaciones con la vista perdida en el reflejo del vidrio detrás de las revistas. Cuando la mujer dio la vuelta después de pagar se pegaron mutuamente con una mirada de reojo que perturbó a Marcos y a sus cavilaciones.
El momento pasó en un segundo que quedó grabado con fuego perdurable.
¡Qué mierda! pensó. Si algo le gustaba menos que el sentirse ignorado por una mujer era sentir que lo percibían como un depravado que volteaba a ver a las mujeres con vulgaridad. “Ahora no podré volver la vista y mis deseos se pudrirán en la ignominia de la eternidad” rezongó; pero al menos tuvo otra frase para analizar camino a casa.

La monotonía de una vida poco trascendente, monótona y aburrida, absolutamente impropia de un personaje de cualquier escrito, literario o no, nos obliga a trasladarnos dos semanas adelante en el tiempo. Para saciar un poco la curiosidad de lectores amantes de los detalles, diremos que Marcos es dibujante de arquitectura y en éstas dos semanas sus mayores logros fueron recibir una felicitación por parte de su jefa por una elevación bien lograda, llegar a la fecha límite de pago de su tarjeta con suficiente billete y llevar a su hermana al cine en el momento justo para hacerla sentir amada por alguien.

Pero volvemos al fin de semana en cuestión, justo 15 días después del trance con la mujer del Peugeot. Marcos sabía que las probabilidades de encontrarla a la misma hora eran imposibles. Resolvió hacerlo todo de nuevo como la noche anterior, sin la estúpida esperanza de encontrarla una vez más pero con la mente recordándole los increíbles pasajes que sucedían en una sola noche en “Nada en el domingo” o las casi 800 páginas que cubrían unas pocas horas en el “Ulises”. Sin amigos con quienes cumplir, sin mujer a quien satisfacer, Marcos se dirigió a la gasolinera dispuesto a cumplir el designio que se presentaba en su tiempo y lugar. Compró los cigarrillos, también un café intomable, y se sentó a esperar media hora. Los ojos se repitieron en su cabeza, el café en su boca, y las ideas de encontrar a una extraña en sus ojos, en su vida y en sus pensamientos. Imaginándola como la mujer por siempre esperada, la compañera sin pretensiones, la entrañable amiga que le necesitaba.

Terminó el café y puso fin a las cavilaciones. Mas tarde ésa noche se fumó los cigarrillos, si no la vida, y esperó a que los sueños le condujeran de nuevo a la monotonía de una vida urbana más común que corriente.

lunes, octubre 05, 2009

Cubîle


Una cama de ardiente rojo
y en ella yo
atravesado por doce dardos;
uno por cada habitación del año

Una figura herida
y sobre ella vos, cabalgándola.
Ofreciendome tus copas de marfil
colmadas de hidromiel y sangre

Éste lecho se llama Janto
y sus crines anhelan ser de lino
Yo cabalgo en espirales
descendiendo hasta la dulce oscuridad;
hasta los dorados terrores.

Mi colchón es bestia y tálamo.
El tiempo en él se suspende
y transita siempre a su antojo.
En mi cama
las horas siempre son rojas


lunes, agosto 31, 2009

Buitres


Me senté a fumar pensando y así pasé un rato mientras pensaba fumando. Al terminar noté una sombra que reptaba frente a mí. Miré hacia arriba y ví unos cincuenta buitres volando por sobre mío formando un círculo. Me recordé de aquel niño que me dijo -cuando veas una de ésas sombras muévete, así el buitre no piensa que estás muerto-. Hoy no me moví; me percaté que llevo muerto mas de un siglo.

Zoorelato




Acercó su hocico a la suela del zapato y percibió lugares distantes. Después de unos segundos trepó al sofá y se echó al lado de él formando un pequeño ovillo triste; y pensó en ella. Ninguno de los dos se precató de la uniformidad de sus pensamientos.

viernes, agosto 07, 2009

Lo simple


Deconstruyamos el mundo mi amor. Deconstruyamonos hasta volvernos una sola letra. Si el mundo entero cabe en la circunferencia de la o, resumamos nuestra vida completa en un signo diacrítico como la coma, que es una pausa. Hagamoslo todo mas simple, que una vida complicada es mas difícil de llevar.
P.S. Variación de una idea